Vertebroplastía, Cifoplastía

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La vertebroplastía corresponde a un procedimiento quirúrgico mínimamente invasivo, donde se inyecta cemento ortopédico en una vértebra fracturada o afectada por un tumor, fractura o en riesgo de fractura, con el objeto de aliviar el dolor, así como aumentar su resistencia mecánica. Adicionalmente, se la usa como método para aumentar la resistencia mecánica en vértebras donde se vayan a colocar implantes, para reducir el riesgo de migración de éstos o pérdida de la corrección debido a insuficiente densidad mineral (ej osteoporosis).

Es una opción terapéutica que persigue el alivio del dolor, permitiendo un rápido retorno a las actividades de la vida diaria. Se trata de un procedimiento corto (30 a 40 minutos por vértebra, aproximadamente) y puede hacerse ambulatorio. Además, en el mismo acto quirúrgico puede aplicarse a varias vértebras.

La cifoplastía con balón y la stentoplastía son técnicas desarrolladas con la misma finalidad que la vertebroplastía, pero pretenden al mismo tiempo corregir en la medida de lo posible el acuñamiento vertebral en casos de fracturas recientes,  a la vez que reducir el riesgo de fuga de cemento acrílico durante la inyección. La cifoplastía consiste en colocar un balón que a presión levanta la placa vertebral, pero luego se retira y la cavidad se rellena con cemento. La stentoplastía deja una prótesis dentro de la cavidad que mantiene la reducción y luego se rellena con cemento. El cemento más utilizado es el Polimetil Metacrilato (PMMA). Es un cemento acrílico que se inyecta cuando su consistencia es similar a la «pasta de dientes». Al cabo de algunos  minutos endurece (fragua), lo que estabiliza la vértebra.

Existe una gran variedad de sistemas de vertebroplastía, cifoplastía y stentoplastía, y constantemente están desarrollándose mejoras técnicas y tecnológicas. También existen dispositivos que permiten modificar la consistencia del cemento antes de inyectarlo (por ejemplo, mediante radiofrecuencia), volviéndolo altamente viscoso, con lo cual se reduce el riesgo de filtración. La elección de un determinado sistema depende de múltiples factores. Consulte con su cirujano acerca de su caso particular.

PROCEDIMIENTO

Con el paciente acostado boca abajo, y bajo sedación + anestesia local, o bien bajo anestesia general, se identifica la o las vértebras a tratar. Luego se coloca anestesia en el sitio a puncionar. A continuación se inserta un trocar a través de una pequeña incisión, el que se avanza hasta introducirlo en la vértebra. En ocasiones se instala un segundo trocar del lado contrario, para obtener un acceso bilateral de la vértebra. En este momento es posible recolectar tejido  (biopsia) de la vértebra enferma para su posterior análisis. Algunos cirujanos inyectan una pequeña cantidad de solución de contraste, que puede producir reacciones adversas, aunque de manera muy infrecuente para asegurar que no ocurra una filtración al inyectar posteriormente el cemento. En contados casos puede que su cirujano determine que este riesgo es demasiado alto, por lo que decida no inyectar el cemento. Discuta previamente con su cirujano sus dudas al respecto, y las alternativas terapéuticas en caso de no poder llevarse a cabo la vertebroplastía planificada. Una vez confirmada la correcta ubicación del o de los trócares, se procede a la inyección de cemento óseo. En el caso de que el procedimiento consista en una cifoplastía, antes de inyectar el cemento, se introduce por cada trocar un pequeño balón, el que es expandido al interior del cuerpo vertebral. Con esto pudiera corregirse en cierta medida el acuñamiento de la vértebra, a la vez que se crea una cavidad, la que se rellena a continuación con cemento. La stentoplastía es un procedimiento similar, que usa una dispositivo implantable, que se introduce a través de los trocares, y se expande a modo de “gata hidráulica”, y a continuación se rellena con cemento.

INDICACIONES

  • Fracturas vertebrales
  • Lesiones osteolíticas (hemangiomas vertebrales, por ejemplo)
  • Tumores primitivos y metastásicos de la columna vertebral incluyendo el mieloma múltiple.
  • Como coadyuvante de las instrumentaciones de la columna para aumentar la „dureza“ de las vértebras donde se colocarán los tornillos, y así reducir riesgo de migración o aflojamiento de éstos.
  • Como coadyuvante de las instrumentaciones de la columna para reducir el riesgo de fracturas en los segmentos operados o en los segmentos vecinos.

La vertebroplastía tiene una indicaciones muy precisas. No es aplicable a todos los casos por igual, y su éxito depende de la adecuada selección del paciente que se puede beneficiar de esta técnica.

Lo ideal es practicar la intervención en forma oportuna, pues ello permite las máximas posibilidades de recuperación. Los pacientes intervenidos en una ocasión, pueden requerir en el futuro nuevas vertebroplastías dirigidas al mismo o a otros niveles de la columna vertebral.

BENEFICIOS

Analgesia. Dos tercios de los pacientes disminuyen la dosis de analgésicos en pocas semanas. Muchos quedan asintomáticos.

El 75% a 90% recuperan gran parte de la movilidad, con la consiguiente mejoría de su calidad de vida y disminución de riesgos relacionados con el reposo prolongado en cama.

RIESGOS

A pesar de ser un procedimiento poco invasivo y de bajo riesgo, existen reportes de complicaciones, las que se enuncian a continuación.

  • Durante el proceso de endurecido del cemento, éste se calienta a temperaturas de alrededor de los 50 grados Celsius, lo que en raras ocasiones puede producir lesiones por calor.
  • Complicaciones de tipo neurológico, siendo la más frecuente la compresión de alguna raíz nerviosa por la filtración de cemento hacia la forámina (orificio de salida de un nervio de la columna), lo que en general tiene solución con la infiltración local con anestésicos locales y corticoides, aunque puede requerir en determinadas situaciones de una cirugía para retirar el cemento que comprime al nervio.
  • Se han reportado casos de embolia pulmonar por cemento, que en algunos casos se pueden tratar con anticoagulantes.
  • Embolia de cemento a alguna de las cavidades cardíacas, lo que puede requerir su extracción quirúrgica en determinados casos.
  • Filtración del cemento al disco intervertebral o a tejidos adyacentes a la vértebra (incluyendo el canal raquídeo).
  • Infección.
  • Sangrado.
  • Dolor postoperatorio.
  • Déficit neurológico postoperatorio.
  • Disfagia (dificultad para tragar, en vertebroplastías de la columna cervical).
  • Dolor radicular (raíz nerviosa) postoperatorio.
  • Fractura de vértebras vecinas en el período postoperatorio.
  • También se ha comunicado cruralgia (dolor de muslo) postoperatoria atribuible a infiltración de cemento en el músculo psoas. Este tipo de complicación sería más frecuente en pacientes con metástasis vertebrales.
  • En muy contados casos, algunas personas pueden sufrir reacciones de intolerancia al cemento.
Imagen 1 Cánula introducida en el cuerpo de la vértebra fracturada
Imagen 2 Cuerpo vertebral relleno de cemento
Imagen 3 Radiografía lateral de dos vértebras cementadas

La frecuencia global de complicaciones sería menor en fracturas vertebrales osteoporóticas, que en metástasis vertebrales.

POSTOPERATORIO

Tras la intervención, el paciente debe permanecer un rato en el área de recuperación post-anestésica, y posteriormente vuelve a su habitación. Habitualmente, el dolor en la zona de la fractura disminuye o desaparece  en las siguientes horas o días tras la intervención. Dependiendo de las condiciones particulares de cada paciente, puede ser posible dar el alta en el mismo día, o permanecer hospitalizado por más tiempo, si su equipo tratante así lo recomienda.